Novela

Bahía blanca

MARTÍN KOHAN

(Anagrama - Barcelona)

Por casi 100 páginas poco y nada se sabe del protagonista de esta novela: es investigador o docente universitario; ha viajado a Bahía Blanca bajo un pretexto falso (estudiar a Martínez Estrada); ha elegido este destino por la condición de ciudad puramente negativa que la tradición popular le otorga. Es que Mario Novoa está escapando de un recuerdo terrible, y se propone el olvido como un ejercicio cotidiano en este lugar que percibe como un polo opuesto a su vida anterior. Durante un mes, Novoa relata sus rutinas domésticas, algunas visitas a un locutorio, un par de excursiones a los prostíbulos del puerto. La idea parece funcionar, hasta que el encuentro casual con un viejo conocido rompe el hechizo y Novoa se ve obligado a enfrentarse con la memoria de lo que ocurrió. Aliviado de la sombra insoportable del secreto, vuelve a Buenos Aires y retoma una vida que se revela aferrada al pasado, y en particular al recuerdo de su ex mujer, de un modo obsesivo.

Estructurada en fragmentos, y a la manera de un diario, Bahía Blanca está claramente dividida en dos partes: la estancia de un mes de Novoa en Bahía Blanca, y su posterior vida en Buenos Aires. En la primera parte el recurso casi excluyente es la descripción minuciosa de las actividades cotidianas de Novoa. El tono y la forma -repeticiones, digresiones, adjetivación profusa- buscan dar cuenta no solo del método para no recordar de Novoa, sino de su personalidad.

Sin embargo el efecto no se logra; una vez que queda clara la intención del protagonista, la voz de Novoa se vuelve tediosa y requiere del lector una paciencia y un esfuerzo que el texto no justifica. En la segunda parte, la narración se enfoca en la obsesión de Novoa y sus consecuencias; aquí la lectura se torna más interesante, aunque una rigidez en el lenguaje del narrador, consecuente con el de la primera parte, le quite verosimilitud a algunos diálogos.

A la manera del personaje de Martin Shaw en Crímenes y Pecados (quizás la última gran película de Woody Allen), Novoa se libera del peso del crimen y comienza a mirar el mundo de forma positiva. Pero mientras aquél llegaba a ese estado a través de la reflexión moral, el protagonista de Bahía Blanca logra su epifanía mediante la simple relación de los hechos -el mismo Kohan se encarga de aclararlo con la innecesaria aparición de un estudiante de posgrado que analiza los motivos de Raskolnikov en Crimen y Castigo.

Bahía Blanca es una novela sobre el amor y las formas aberrantes que este puede tomar en sus límites, pero al minimizarse la significación del crimen en su trama, se va convirtiendo en el relato del divagar de un profesor obsesivo, enredado en su pasado y eventual e insólitamente capaz de la más extrema violencia.

© LA GACETA

Máximo Chehín